Jane Pain "NO es otra marca de lencería". Cada prenda es tratada como un objeto de arte. Jane Pain es una empresa dedicada a la fabricación de ropa interior femenina, trajes de baño y accesorios de lujo con característas lúdicas. El proyecto empieza a tomar forma en el año 2004, cuando Patricia Salinas, Socióloga y diseñadora de oficio, comienza a jugar con n medio de expresión que conoce bien, las telas, dada la trayectoria textil de su padre, Carlos Salinas, dibujante de entramados y apasionado de los detalles de la vida. Muy pronto esos primeros diseños son reconocidos y deseados en pequeñas tiendas de lujo en Buenos Aires. Ese Verano, contemplando el mar Caribe de la Riviera Maya, Patricia tiene una visión: su criatura se llamará Jane Pain. Desde su nacimiento Jane Pain ha recorrido un largo e intenso camino, siempre signado en la pasión y el trabajo arduo para conciliar dos conceptos que parecían imposibles de ligar sin tropezar con el mal gusto: sensualidad y sexualidad. En la actualidad Jane Pain exporta sus productos y es reconocida en las principales capitales de la moda mundial como una marca diferente. The lingerie Post, uno de los medios Internacionales más prestigiosos del mercado, definió a Patricia como uno de los pocos diseñadores de hoy que piensan "out of the box", y celebra los lanzamientos de cada unos de sus nuevos modelos. Los catálogos Jane Pain son realmente extensos y dan cuenta de la pasión desbordante de sus creadores. Las campañas y desfiles de la marca, como no podía ser de otro modo, también están signados por el estilo JP: autoíronico y lúdico. En Buenos Aires, el atelier funciona como un refugio privado y muy interactivo, en el que las clientas más devotas buscan la última novedad o revuelven entre saldos pasados, con una atención calidez y sencilla. Jane Pain abraza la distinción y entiende que su misión no es otra que sorprender e innovar sobre la base de una tradición muy larga: la de vestir, como una segunda piel, nuestras partes más íntimas. Pero claro, ya no se trata sólo de ocultar, sino tal vez incluso de mostrar nuestra naturaleza más genuina. La lencería ha muerto, ¡viva la lencería!
http://www.janepain.com
