The Wild Child
En la industria de la moda, la palabra ícono es usada frecuentemente en múltiples ocasiones para describir todo tipo de personas. Ya casi nada tiene este término que ver con su significado inicial y se ha normalizado hasta aparecerse al pie de alguna cartera o celebrity mediática de turno.
Atrás quedaron los tiempos en los que verdaderos íconos de la moda como Marilyn Monroe, Veronica Lake, Edie Sedwick, Brigitte Bardot o Audrey Hepburn inspiraban y provocaban conmoción con cada una de sus apariciones.
Sin embargo, no es este el caso de Kate Moss, quien constituye una de las principales excepciones a la regla, con todas las críticas y habladurías que esto conlleva. Como todo verdadero ícono, con el transcurso de los años perdura ahí, en el ojo de la tormenta, como un blanco a la espera de ser derribado. Es la top model por excelencia: la única que con 37 años y más de 2 décadas subida a las pasarelas, conserva su condición de número uno.
Es por eso que Basement la convocó por tercera vez consecutiva, para su campaña Primavera Verano 2013, que se realizó en Londres bajo el lente del prestigioso estudio argentino Machado Ciccala Morassut.
Dentro de los cambios elegidos para la producción de fotos, pudimos ver las tres tendencias que Basement propone para esta temporada: Miami 50´S donde predominan los colores pasteles, el look “lady like” y las siluetas vintage. El Sport Minimal con inspiraciones deportivas y tramas más tecnológicas y por último la línea Hollywood Night bajo las reminiscencias de los glamorosos años 50 de Hollywood.
Poco se sabe con certeza y mucho se habla de la vida personal de ésta mujer cuyas piernas han desfilado para los más grandes diseñadores mundiales y cuyas facciones han sido embajadoras de las más destacadas firmas (Gucci, Dolce & Gabbana, Versace, Chanel, Missoni, Burberry y Dior son sólo algunos nombres para los que ha trabajado). Es válido entonces, pensar a Kate Moss como una imagen: alguien a quien observamos y comentamos pero que permanece en silencio. Hemos allí, junto con un centenar de atributos físicos, el secreto de su influencia en la moda.
Cada vez que ella usa algo, sea a título profesional (donde un editor o diseñador decide cómo va a vestirse) o en carácter personal, genera consecuencias y repercusiones como eco por todo el mundo. Su forma de vestir las prendas con cierta despreocupación y despojo, bautizando lo que use con un "riguroso negligé" digno del sello Moss por excelencia, constituye un estilo en sí mismo y esto es lo que la hace inmortal.
Hace algunos días la revista Vanity Fair la coronó como la “mujer más elegante del año”. Título que tiene más que merecido ya que la modelo es como una niña prodigio de la moda: todo lo que toca se convierte en oro. Lo curioso es que al preguntársele por su vestimenta, Kate respondió genuinamente que la elige según su estado de ánimo. Sin reglas. Sólo una en particular: viste negro cuando está deprimida.
Con una lista de ex parejas que incluye a Johnny Depp, al músico británico Pete Doherty y actualmente casada con el guitarrista del grupo londinense The Kills, Jamie Hince, Moss ha conservado siempre un vínculo muy fuerte con la música y el arte.
Su debut como cantante se lo debemos a la banda de rock alternativo escocesa Primal Scream. La canción Some Velvet Morning (cover de Lee Hazlewood/Nancy Sinatra) nos muestra una Kate desinhibida y joven, dando sus primeros pasos en un disco cuyo cartel comparte con nombres como Led Zeppelin y Robert Plant.
De todas formas la versatilidad de la modelo hace que ésta no siempre esté asociada al mundo "trash". Luego de desfilar como una de las principales figuras en la ceremonia de cierre de los Juegos Olímpicos en Londres, Kate Moss se tomó unas merecidas vacaciones junto a su marido en Saint Tropez. Allí logró descansar y prepararse para su gran debut cinematográfico de la mano de una de sus mejores amigas, Sadie Frost, ex mujer de Jude Law, quien será la productora del film.
Su elegancia y estilo independiente a cualquier moda hacen que pueda desarrollarse en el campo de la actuación con la misma facilidad con la que posa frente a un fotógrafo como Terry Richardson y al mismo tiempo aparecer como imagen de un video de Elton John.
La mutabilidad que Kate aplica a su vida laboral, disfrutando de todo tipo de trabajos y pasando fácilmente de un terreno a otro, puede aplicarse perfectamente a su belleza. Alguien alguna vez dijo que Kate Moss es la unión perfecta de pequeños trozos imperfectos y tuvo razón. Es así como lo andrógino continúa gobernando la moda desde su llegada a las pasarelas con apenas 14 años.
Moss se ha movido del mundo del espectáculo al modelaje pasando por la música sin ningún problema y si le preguntan sobre su vida personal y el uso de Twitter ella no se cansa en responder: "No puedo imaginar algo peor que el hecho de que la gente sepa lo que hago en todo momento, intento justamente lo contrario, que nadie sepa nada de mi vida privada". Ella maneja su intimidad con tanta habilidad y destreza que es difícil encasillarla en un target o público en particular y es esto lo que la hace tan especial e influyente a la vez: su carisma por sobre todo reservado y su extensión hacia las diferentes tribus que representa y de las cuales es siempre referente.
Basement la elige por su capacidad de vincularse con diferentes audiencias tanto del arte, el cine, la música, la moda. Contar nuevamente con Kate es prueba de que su imagen impacta mucho en los consumidores latinoamericanos. “Hablamos de una cara reconocida internacionalmente por su versatilidad e historia como personaje. Una musa que ha inspirado a miles de personas en el mundo con una capacidad única para representar estilo y buen gusto, ya sea sobre o bajo las pasarelas, y siempre con la impronta vanguardista que la caracteriza. Tenerla como imagen es sin duda resultado de la buena llegada que tiene ella en nuestro continente” remata Gabriela Tramonti, Gerente de Marketing de Falabella Argentina.
Frágil pero independiente, con todo el physique du rôle de una Wild Child y la misma amplitud para ser inocente y pecadora al mismo tiempo, Kate Moss sobrepasa la barrera de lo lindo o estético de una modelo convencional y se instala como figura e ícono indiscutible actual cuyo alcance seguramente no lleguemos a conocer por completo ahora nosotros, sino las próximas generaciones.

